Percontari Nº 1(2 min. lectura)

Preguntando sobre la felicidad

En tiempos que celebran la frivolidad y menosprecian el trabajo intelectual, Percontari aparece para ofrecer una opción distinta. Esta publicación del Colegio Abierto de Filosofía asume la tarea de provocar al semejante, contribuir a que piense por su propia cuenta. Es cierto que no hay originalidad en nuestro cometido, pues ésa fue la pretensión de numerosas personas. Pese a ello, estamos seguros de que un proyecto como éste nunca será inútil. Sea como individuos o en la condición de asociados a un grupo cualquiera, el razonamiento no puede sino ser provechoso. Gracias a su ejercicio, afrontamos problemas de diversa índole, pero también, cuando nos acompaña, nuestra existencia se torna más grata.

Tal como lo señala Jaspers, las preguntas de la filosofía son más esenciales que sus respuestas. La disciplina consagrada por Sócrates es una búsqueda, un esfuerzo realizado para distanciarnos del error, las necedades, los despropósitos. Desde Tales hasta Bunge, los filósofos no quieren ser sabios. Lo que procuran, por medio de interrogantes, dudas, conjeturas, refutaciones y críticas, es franquear el camino a la verdad. No es una labor sencilla; sin embargo, su importancia es tal que, si se la hubiese relegado, los progresos del mundo habrían sido imposibles. Confiamos en que, mientras haya gente con ánimo de cuestionar, las mejoras serán factibles. Amparados en esta idea, usamos el término latino del cual deriva la palabra preguntar para nombrar nuestra revista.

En este primer número, el lector encontrará ensayos que tienen un tema central: la felicidad. Los autores discurrieron sobre dicho asunto en libertad y, además, conforme a la naturaleza del género literario que practican. Cada uno de sus párrafos refleja ideas que son adoptadas por quien los escribe; si bien las novedades son difíciles en este campo, se ha intentado ser auténtico. En resumen, a lo largo de las siguientes páginas, no se ofrecen recetas ni máximas triviales; hay sólo la invitación al debate. Quizá tengamos la suerte de no despertar bostezos.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.