Percontari Nº 3

Iluminando las penumbras

El desafío de meditar sobre temas que afectan nuestra existencia nos incumbe a todos. Si cada uno comprendiera que, gracias al razonamiento, la crítica y el debate, resulta posible mejorar como persona, nuestra realidad sería más grata. No me refiero sólo a una dimensión individual; esto es importante, pero no se trata de lo único que merece atención. Para resultar placentera o, por lo menos, tolerable, la convivencia con los demás exige que no despreciemos el oficio de pensar. Este quehacer, generosamente reivindicado por Julián Marías, es el que permite la fijación de límites, sin los cuales una vida en común sería imposible. Cuando esas restricciones, que nunca deben ser opresivas, se levantan sin respeto al hombre y su espíritu crítico, la sociedad no mostrará sino un horizonte tenebroso. Así, queda claro cuál es ese recurso que, aunque no sea infalible, ayuda en esta singular aventura de vivir.

Desde los primeros años, a través de autoridades que el mundo nos presenta, se intenta nuestro rechazo al mal. Cualquiera de sus manifestaciones, en el ámbito público o privado, tendría que originar una condena inmediata. La idea de normalidad sería concebible únicamente cuando se consumara esa reprobación; caso contrario, estaríamos frente a una conducta irregular, anómala, censurable. Sin embargo, vale la pena preguntar acerca de los fundamentos del veto, las causas que provocan ese rechazo mayoritario. Siendo uno de los principales criterios que, procurando evitarla, usamos para regir nuestros actos, la maldad no puede quedar exenta del análisis. Merced a estos menesteres reflexivos, se ha tenido la fortuna de avanzar, relegando prácticas que ya justificaban nuestra repulsa.

En las páginas que alberga este número, nuestros colaboradores escriben acerca del mal. Como era previsible, su ingenio ha sido explotado de tal modo que nos regalan ensayos indiscutiblemente útiles para considerar la cuestión. Con certeza, los textos brindan lo necesario a fin de afrontar esa problemática. Sin el ánimo de pontificar, se aguarda que quienes nos lean abandonen la indiferencia al respecto. Si bien ésta es, en opinión del magistral José Ferrater Mora, una forma de afrontarlo, debe ser entendida como la menos deseable. El desdén ante las perversidades puede costarnos hasta la vida. Convendrá siempre percatarse de su presencia y enfrentarlas sin tibiezas.

 

Percontari Nº 2

Dialéctica de la mentira

En nuestro primer número, reflexionamos acerca de la felicidad. Sabíamos que agotar el tema era ilusorio; por tanto, aspirábamos únicamente a generar inquietudes al respecto. Ésta fue la misión que asumieron quienes colaboraron entonces con Percontari. Así, recurriendo a distintos enfoques, se plantearon ideas que aportaban al debate sobre dicho asunto. Tres meses después de haberlo hecho, estimamos que una ocurrencia como ésa se justificó a cabalidad. Lo señalamos gracias a comentarios de individuos que no aprecian lugares comunes, prejuicios y banalidades, pues han entendido el objetivo perseguido por esta publicación. Nunca dejará de ser grato el apoyo que se brinda en las contiendas intelectuales. Por supuesto, si bien es innegable que lo venidero puede sorprendernos de diversas maneras, nos comprometemos a mantener esta cruzada hasta cuando el oscurantismo, en sus diferentes formas, haya desaparecido. 

Ahora bien, en esta oportunidad, para continuar con las provocaciones intelectuales, discurriremos sobre la mentira. Como es sabido, la cuestión ha sido considerada durante las distintas épocas, mereciendo juicios diversos, al igual que fértiles para el debate. No se desconoce que, conforme a lo expresado por Rafael Ferber, entre otros autores, resultaría más atinado discutir en relación con la verdad; empero, según nuestro criterio, su opuesto nos ofrece mayores ventajas para provocar al lector. Porque, aunque, por el legado judeocristiano, parezca evidente en muchas sociedades que mentir está mal, si nos atreviéramos a meditar con libertad, podríamos percatarnos de cuán razonables son algunas objeciones a esa condena. Lo fundamental es regalarnos la oportunidad, desgraciadamente rara, de remirar todo aquello que nos han dictado en ese campo. Quizá, luego de hacerlo, ratifiquemos nuestras convicciones; no obstante, resulta asimismo posible que no encontremos tan repudiable, en determinadas circunstancias, atentar contra cualquier verdad.

Nuevamente, las páginas de nuestra revista cuentan con textos que, ante todo, destilan sinceridad. Hay la osadía de forjar ideas, intentar cuestionamientos, incluso proponer máximas que nos guíen mientras transitamos por este curioso mundo. En ese afán, pueden cometerse equivocaciones, pero éstas no deben servir para relegar un mérito superior: el heroísmo de quienes procuraron pensar sin ninguna restricción. Esperemos que se valore la proeza.

 

Percontari Nº 1

Preguntando sobre la felicidad

En tiempos que celebran la frivolidad y menosprecian el trabajo intelectual, Percontari aparece para ofrecer una opción distinta. Esta publicación del Colegio Abierto de Filosofía asume la tarea de provocar al semejante, contribuir a que piense por su propia cuenta. Es cierto que no hay originalidad en nuestro cometido, pues ésa fue la pretensión de numerosas personas. Pese a ello, estamos seguros de que un proyecto como éste nunca será inútil. Sea como individuos o en la condición de asociados a un grupo cualquiera, el razonamiento no puede sino ser provechoso. Gracias a su ejercicio, afrontamos problemas de diversa índole, pero también, cuando nos acompaña, nuestra existencia se torna más grata.

Tal como lo señala Jaspers, las preguntas de la filosofía son más esenciales que sus respuestas. La disciplina consagrada por Sócrates es una búsqueda, un esfuerzo realizado para distanciarnos del error, las necedades, los despropósitos. Desde Tales hasta Bunge, los filósofos no quieren ser sabios. Lo que procuran, por medio de interrogantes, dudas, conjeturas, refutaciones y críticas, es franquear el camino a la verdad. No es una labor sencilla; sin embargo, su importancia es tal que, si se la hubiese relegado, los progresos del mundo habrían sido imposibles. Confiamos en que, mientras haya gente con ánimo de cuestionar, las mejoras serán factibles. Amparados en esta idea, usamos el término latino del cual deriva la palabra preguntar para nombrar nuestra revista.

En este primer número, el lector encontrará ensayos que tienen un tema central: la felicidad. Los autores discurrieron sobre dicho asunto en libertad y, además, conforme a la naturaleza del género literario que practican. Cada uno de sus párrafos refleja ideas que son adoptadas por quien los escribe; si bien las novedades son difíciles en este campo, se ha intentado ser auténtico. En resumen, a lo largo de las siguientes páginas, no se ofrecen recetas ni máximas triviales; hay sólo la invitación al debate. Quizá tengamos la suerte de no despertar bostezos.